viernes, 25 de abril de 2014

Única salida.

Finalmente encontré mi salvación… Mi navaja. La tome nerviosa, e hice una pequeña marca en mi muñeca izquierda. Sentí ese dolor de la cortada, mezclarse con el dolor que sentía en mi alma, y ambos salir al exterior purificándome. Deje la navaja ensangrentada en lavamanos, y corrí a mi armario. Tomé una blusa rayada blanca con azul, más parecida a un suéter. Me deshice de mi blusa anterior y me coloque está, para esconder mi nueva marca. –Una más, ___.- Susurré. –Algo de dolor menos, ¿no?- Pensé en voz alta. 

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