domingo, 8 de septiembre de 2013

Entre risas y caricias.

Como toda mañana iba tarde a la escuela, pase por un Starbucks y pedí mi Cafe con espuma más un Cupcake, dijeron mi nombre y fui a recoger mi pedido.
-¿Es en verdad ese tu nombre?
-Pues claro ni que lo fuese a inventar -sonreí-
-Es muy original, Alette.
-Creo que si, nos vemos voy tarde a clases.
Salí de la tienda y comencé a beber mi café cuando de este callo una nota
"Que ojos tan hermosos y que nombre tan original, ¿Nos podriamos ver otra vez? -M." quizás y solo quizás era el chico que me atendió, cogí el móvil y me mande un mensaje. A la semana siguiente Marcos y yo eramos inseparables, cada gesto suyo era único, la forma en que me protegía o como buscaba a toda costa verme sonreír, simplemente me encantaba.
-¿Y que dices?
-Pues que no -reí-
-Alette sabea que quieres, que me deseas -levanto sus cejas de forma picará-
-Sabes que no es así.
-La única mujer que me interesa y me rechaza -hizo un puchero-
-Seras una nena llorona, ven aquí.
Corrío a mis brazos y lo abrace fuertemente. Sabia lo que sentía por el, pero no arruinaría aquella hermosa amistad. Le acaricie un rato el cabello y le miré fijamente a los ojos, entonces ocurrió. Me beso y fue un beso dulce y lleno de sentimiento. Desde ese día todo fue distinto, ya no eran solo risas infinitas por tonterías si no también caricias y romanticismo.
-¡Para, para! me voy a orinar y será tu culpa.
-Pasan lo años y aun eres inmune a las cosquillas.
-Sólo han pasado 10 años.
-¿Recuerdas como inicio todo?
-En la cafetería, según tú mi nombre era raro.
-Lo sigue siendo -rió- Alette, es como aleta de un pez -rió más fuerte-.
-Y sigues con ese chiste -dije riendo-
-Aun te hace reír eso es lo que importa.
Me apego a él y acaricio mi cabello un momento, era casi igual al momento de nuestro primer beso, pero con 10 años más. Nunca fuimos novios, nunca, pero tampoco fuimos amigos, pues los amigos no se besan ni se celan (más por parte de él que mía).
-¿En que piensas?
-En nuestro primer beso, fue más o menos así, como estamos ahora.
-Será que a veces las cosas no cambian.
-Todo cambio ese día.
-Ese día supe que te amaba.
-Y yo me tarde un año casi en saberlo.
-Pero te esperé y sigo aquí. Tampoco me iré aunque me eches -rio-.
-Nunca lo haría -lo bese-
-¿Alette?
-¿Si?
-¿Te casarías conmigo? Ya me has rechazado unas 100 veces, pero quizás esta vez aceptes -sonrío-.
Estaba en shock, naturalmente siempre decíamos lo que sentíamos por el otro, pero esto era algo... mágico. No dí más vueltas al asunto y acepte.

Hoy, después de un año a aquella propuesta, estoy caminando frente al altar, mirando al hombre que amo a punto de casarme.
-Yo, Marcos Salvattore prometo amarte y respetarte, cuidarte en salud y enfermedad, estar para ti en la riqueza y en la pobreza, hacerte sonreír cada momento del día y otorgarte la vida de princesa que siempre has merecido.
-Yo, Alette Marcy prometo amarte y respetarte, cuidarte en salud y enfermedad, estar para ti en riqueza y pobreza, prometo no enojarme por todo cuando este enojada sólo por una cosa -reí- y sobre todas las cosas... Prometo darte risas y caricias para toda la vida.
-Para toda la vida -sonrió-.
Ese día todo en mi cambio, ahora tenía un esposo, el cual tenía una paciencia enorme para estar conmigo, pero si a pesar de las decisiones, los celos y los caprichos nos amamos como locos, ya nada podrá separarnos y el día en que mis hijos pregunten como conocí a su padre les diré que en una simple cafetería encontré el amor de mi vida y que de una simple amistad paso a ser risas y carias...


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