sábado, 24 de agosto de 2013

Es solo un vacío, no mariposas.

Y así es como me siento en estos últimos días.
 Así me siento cuando te tengo cerca. 
Ya entendí que no son larvas convertidas en mariposas, es solo un vacío hermoso. 
Y ¿Cómo no lograr sentirme así? Después de esa forma tan tuya de posar tu mirada sobre la mía.
 Ese momento que me compartes cuando me regalas tu sonrisa y me intentas hacer sonreír a mi también. 
Es fácil caer ante eso, es como aventarse al vacío de repente sin esperar regresar. 
Tu me absorbes como un hoyo negro, que poco a poco me atrae hacía él, me tragas, me absorbes, me llenas. Contigo, no puedo pedir nada.
 Eres mediocremente imperfecto y te ganas mi cariño con cada respiro.
 Ven, acércate a mi, inyecta ese sedante, déjalo correr por mis venas, que es menos doloroso que él siquiera poder pensar en enamorarme de ti. 
Porque el simple hecho de enamorarse se torna a una gran y deficiente locura.
 Aunque la locura es lo más hermoso y cuerdo que pueda existir en esta vida que se encuentra en un mar de monotonías absurdas.

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