viernes, 23 de agosto de 2013

«Criticada en vida, venerada en muerte»

–Somos arrojados hacia la sociedad, como un trozo de carne para leones hambrientos –Sofia Gonzalez.

Nada. Nada era perfecto para ellos, animales voraces que se alimentaban de sueños humanos, de realidades soñadas y de mundos perfectos para vivir durante lo que el tiempo nos dejara.
Había estado decepcionada de mi misma, mucho antes de haber nacido y nunca había sido lo suficientemente perfecta para mí, como para sonreír sin tener que esconder mis hoyuelos o callar el sonido de mi risa.
Oh, ¿Todo tiene que ser artificial? Oh, ¿Todo tiene que ser plástico para ser perfecto?
¡Yo no lo seré! Me duele admitir que nunca conformaré a su religión, ni tampoco a su cultura ni mucho menos a su sociedad.
¿Por qué no lo hice bien? ¿Por qué me siento una marginada frente a ellos? ¿Es que acaso no soy… lo suficientemente buena, como para respirar sin culpa aquí?

«Todos nacemos por una razón» ¡Yo no la encontraba! No podía hacer sonreír a nadie, ni tampoco hacer suspirar a un chico, ni mucho menos salvar a algún animal en extinción. Oh dime, ¿Es normal sentirse así? ¿Soy la única que siente miedo de mirarse al espejo? ¿Soy la única que esquiva las vidrieras de marcas reconocidas porque sabe que no quedará bien en esa ropa expuesta? ¿Soy la única que se ha querido perder dentro de un libro? ¿Soy la única que se siente, como muñeca de porcelana?

¿Es por eso? ¿Yo no tengo derecho a vivir por eso?
Jamás lo comprenderé, solo trato de adaptarme a una realidad imposible de vivir para mí, espero con ansias un tiempo en el que me siente en una silla, pueda sonreír y decir: Hola, mi nombre es…

Pero no. Jamás sucederá ¿Sabes? Esto había sido una realidad que yo no había soñado, y tampoco estaba lista para sobrevivir.
Lo único que sentí fue el dolor apoderarse de mí y la poca lucidez abandonarme como todo, a ultimo momento.

Tan criticada en mi vida y tan venerada en muerte… lo último que había dejado escrito había sido: Yo te entiendo.
Para aquellos que pensaban como yo… para aquellos que sufrían como yo, ahí estaba yo, otra muestra de la cruel sociedad. Una muerta que no había podido sobrevivir a lo duro, a lo diario, a la vida…




No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada